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Universidad Francisco Marroquín
 

El Partenón. Atenas, Grecia, 447-432 a.C.

22 de February del 2016 por Julián González Gómez


Pocos edificios han sido tan estudiados y son tan conocidos como éste. No sólo entre los arquitectos es una verdadera celebridad, sino también entre el público general, para quien se ha convertido en un ícono de la Grecia antigua. Este edificio de notable precisión y armonía fue mandado a edificar en la Acrópolis ateniense por Pericles en el año 447 a.C. como agradecimiento a Atenea, la diosa protectora de la ciudad, por haber permitido la victoria de los atenienses sobre los invasores persas unos años antes. Los arquitectos comisionados para su construcción fueron Calícrates e Ictino, quienes trabajaron bajo la supervisión del gran escultor Fidias, encargado de la elaboración de las estatuas de la diosa que se colocarían en su interior, así como de las decoraciones exteriores del edificio.

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Por ser un templo de la máxima importancia fue concebido con unas dimensiones monumentales y heroicas, pero adaptadas a las proporciones más estrictas en cuanto a su métrica. El edificio es de orden dórico, como corresponde al carácter guerrero y austero de la diosa Atenea y su frontispicio tiene ocho columnas. Como todo templo griego, se asienta sobre tres gradas, llamadas estilóbato y en sus laterales tiene diecisiete columnas. Por la disposición de las columnas alrededor de los espacios centrales, es un templo del tipo que los griegos llamaban “períptero”. El entablamento, como concierne al orden dórico, está dividido en arquitrabe, el friso y en la parte superior la cornisa. El friso está dividido por los dos elementos característicos de este orden que son los triglifos y en medio de ellos las metopas. Los frontones triangulares contenían una serie de relieves escultóricos que fueron sustraídos en el siglo XIX y ahora se encuentran, junto a muchos de los paneles del friso interno, en el Museo Británico. La parte interna de este edificio consiste en una doble cella con pronaos y opistodomo antecedidas por un pórtico o próstilo de seis columnas. La cella occidental, más amplia y con una columnata de dos niveles, contenía la estatua de Atenea Párthenos, que significa “la virgen”, por lo cual todo el edificio acabó siendo conocido como el Partenón. La cella oriental, más pequeña y con cuatro columnas en su interior contenía la estatua de Atenea Polias, es decir la “protectora de la ciudad”.

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Para que la configuración del edificio fuese la más armoniosa se eligió proporcionarlo de acuerdo al número áureo, esto es, un sistema especial de proporción que desde la antigüedad se consideraba el más simétrico y armónico de cuantos existen y que se encuentra en múltiples ejemplos de configuración de elementos de la naturaleza. El número áureo surge del desarrollo geométrico que parte del cuadrado, del que se deriva un radio desde su mitad hacia una de sus aristas y esta medida se proyecta hacia afuera del cuadrado, de manera tal que queda configurado un rectángulo cuya relación entre lados es de 1 a 1.618. La proporción áurea se puede constatar en todos los elementos que componen el edificio, desde la planta, pasando por la disposición de las columnas, hasta detalles como los triglifos y las metopas del friso.

El efecto visual entonces resulta de la máxima armonía a causa de sus proporciones, pero también se debe a ciertas alteraciones que llevaron a cabo los constructores para corregir determinados defectos de la perspectiva. Estas pequeñas alteraciones se manifiestan en el éntasis de las columnas, cuyo fuste no es recto ni inclinado sino que tiene cierto abombamiento con una ligera curva hacia el centro, que las hace no equidistantes y en las esquinas muestran más grosor que en el centro. Otra alteración se encuentra en el frontón, que está ligeramente curvado y además la alteración más conocida, que se encuentra en el estilóbato, que es ligeramente convexo, es decir, no es completamente recto, sino que tiene una curvatura que se extiende desde las esquinas hacia el centro del frontispicio.

Mármol: El más noble de los materiales

La construcción se llevó a cabo utilizando mármol que provenía de las canteras del monte Pentélico, ubicado a cierta distancia de Atenas. Prácticamente todo el edificio está construido de este material que los griegos tenían en gran estima y consideraban el más noble de los materiales de construcción. Debido al uso de este mármol fue necesario implementar en las cercanías un gran taller escultórico para que los artesanos expertos en la talla realizaran cada una de las piezas y componentes del edificio por separado, los cuales se llevaban luego a la obra para su ensamble, que requería de maquinaria relativamente sofisticada para la época. Una vez que fueron instaladas todas las piezas se pintaron diversas partes del edificio de vivos colores como las decoraciones de los frontones, los frisos internos y externos y ciertas partes de los capiteles de las columnas. Esta pintura se ha perdido completamente al día de hoy y sólo se encuentran escasos vestigios de ella.

La escultura de Atenea Párthenos que se encontraba en el interior de su cella occidental estaba considerada una de las maravillas del mundo antiguo. Fue realizada por Fidias en mármol, oro y marfil y representaba a la joven diosa con su equipo guerrero completo. Enfrente de esta estatua había un pequeño estanque con agua que brillaba en la oscuridad y creaba cierto efecto hipnótico en la penumbra del recinto.

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La historia del Partenón es muy variada y no exenta de episodios de destrucción. Este edificio y sus imágenes fueron venerados por los atenienses durante la antigüedad y luego durante la ocupación romana de Grecia. Durante el Imperio Bizantino se convirtió en una iglesia cristiana bizantina y luego latina. Durante la ocupación otomana pasó a convertirse en una mezquita y años después, en el siglo XVII fue utilizado como polvorín ya que la Acrópolis se había convertido en una fortaleza. Durante la guerra entre los turcos y los bizantinos, cuando éstos estaban asediando a la ciudad en 1687 comenzaron a bombardear la Acrópolis con cañones y uno de los proyectiles cayó sobre el Partenón provocando una gran explosión que destruyó el edificio. A este episodio sucedieron muchos años de abandono y saqueo hasta que en el siglo XIX se reparó en parte su estructura para su preservación. Hace algunos años se inició un nuevo proyecto de consolidación y restauración que permitirá que este edificio perdure hasta el futuro con la gloria que ha gozado desde su construcción en el período llamado la era clásica de Grecia.