ufmdesignlight
 

               

Universidad Francisco Marroquín
 

Catedral de Chartres, Chartres, Francia, 1194-1260

21 de October del 2015 por Julián González Gómez


En el año 1194 se desató un incendio en la ciudad de Chartres que consumió una parte considerable de la ciudad y también la catedral románica que había sido mandada a edificar el siglo anterior por el obispo Fulberto. En esta catedral se encontraba una gran cripta donde se veneraba una especial reliquia: el manto de la Virgen, donado por Carlomagno en el siglo IX. La cripta y el manto no sufrieron daños con el incendio y esto motivó a la gente a reedificar la iglesia, para lo cual se iniciaron de inmediato las colectas. Ese mismo año comenzaron los trabajos dirigidos por un arquitecto del que no nos ha quedado ningún dato, aunque algunos investigadores aseguran que su nombre era Marc Puertes, quien procedía de Bocairent y estaba al tanto de las nuevas peculiaridades de la arquitectura que empezaban a ponerse en boga en esa época.

Éstas se habían iniciado unos años antes con la reedificación de la iglesia del monasterio de Saint Dennis por parte del abad Suger y constituyeron una reforma radical en cuanto a las técnicas constructivas y estilísticas que dejaron atrás al estilo tradicional, el románico. Suger tuvo una visión: la Nueva Jerusalén, que según el texto del Apocalipsis sería una ciudad de cristal y oro y se empeñó en construir el edificio de acuerdo a esa imagen. Para ello eliminó la construcción de las tradicionales bóvedas de arista, que eran propias de las edificaciones del románico, las cuales generaban elevadas cargas en los muros y las sustituyó por una nueva técnica de construcción: las bóvedas de crucería, que se sustentaban por medio de nervios construidos en base a la forma del arco ojival, que reemplazó al arco de medio punto. Con esta nueva forma de construir las bóvedas redujo notablemente su peso y por consiguiente las cargas, que resultaron mucho más livianas. También mandó a eliminar los grandes muros de las naves y los reemplazó por vanos acristalados y para sostener las cargas estructurales de las bóvedas mandó a construir grandes contrafuertes exentos que recibían los empujes por medio de arbotantes. Estas novedades permitieron elevar el edificio hasta alturas nunca antes vistas, generando una verticalidad exacerbada que se acentuó aún más por medio de agujas y pináculos y así surgió una nueva arquitectura que siglos después recibió el nombre de gótica.

La nueva catedral de Chartres fue construida en su totalidad bajo estas características, lo cual la convirtió en el paradigma de la iglesia gótica y posteriormente fue imitada en numerosas edificaciones nuevas que se hicieron en los años y siglos posteriores. Iniciada su construcción en 1194, tan pronto como el año 1220 estaba concluido el cuerpo principal, incluyendo la cabecera absidial. Finalmente, la iglesia fue consagrada como la Catedral de la Santa Virgen de la Asunción en 1260 ante la presencia del rey Luis IX el Santo, un tiempo relativamente corto si tomamos en cuenta la magnitud de la obra. Para su construcción se empleó la piedra de unas canteras ubicadas a pocos kilómetros de la población, lo que ayudó en parte a que su edificación tardase tan corto tiempo; gracias a ello, la iglesia posee una gran unidad estilística.

Chartres fijó el modelo de iglesia basado en una planta basilical de tres naves con esbeltos pilares compuestos y bóvedas de crucería, la desaparición de las tribunas, que fueron sustituidas por un triforio con grandes vanos, un transepto del mismo ancho que la nave con dos portadas independientes y una gran cabecera absidial de gran anchura con doble deambulatorio y capillas dispuestas en forma radial. La gran cantidad de vanos y rosetones que surgieron al eliminar los muros de carga fueron ocupados por vitrales de múltiples colores y temas sacros. La fabricación de estos vitrales, en una cantidad sin precedentes, originó una famosa escuela vitralística en Chartres que estuvo en funcionamiento durante varios siglos y también fue imitada en otras partes de Europa. En la nave principal se construyó un laberinto de forma octogonal, el cual se utilizaba para realizar recorridos ceremoniales, a la manera de procesiones, antes o después de visitar la cripta y las distintas capillas.

En el exterior se puede apreciar el doble juego de arbotantes que transmiten los empujes de las bóvedas de crucería a los estilizados contrafuertes que rigidizan la estructura. Los arbotantes inferiores además sirven para rigidizar los pilares externos de la nave central los cuales son bastante esbeltos. La gran cantidad de estos elementos lineales, su delgadez y su verticalidad acentuada por los arcos ojivales nos brindan una lectura impregnada por una fuerte sensación de ligereza e inmaterialidad que sólo se ha vuelto a ver otra vez en la arquitectura moderna. Las proporciones con las que fue diseñado este edificio derivan de las propiedades del rectángulo áureo y además se ha comprobado que también están inscritas en su sección las relaciones pitagóricas que definen el concepto que en la antigüedad se relacionaba con los intervalos de la música de las esferas celestes, la Casa de Dios y la Puerta del Cielo.

La portada sobresale por su equilibrio entre verticales y horizontales, con dos altísimas torres asimétricas rematadas por agujas y la sección central en la que sobresale el pórtico triple con sus tímpanos y archivoltas y sobre él un gran rosetón; rematando el conjunto una galería de arcos ojivales y un estilizado hastial con la imagen de la Virgen. La gran cantidad de esculturas y relieves que se integraron a los exteriores, sobre todo a la portada nos muestran la evolución de un arte que se inició bajo las premisas del románico, con su fuerte expresionismo, hasta el gótico y su estilización.

Por todas sus características la catedral de Chartres constituye mucho más que un maravilloso ejemplo del gótico, es un compendio de la totalidad saber medieval, su metafísica y sus más caras ambiciones, todo plasmado a través de la piedra y el cristal que aquí se fundieron en un todo armonioso que sin duda es uno de los más grandes edificios jamás construidos por el ser humano.